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BBVA: LA DANZA DE LOS DIRCOMS

Con la llegada de Francisco González a la presidencia del BBVA, el periodista Javier Ayuso Canals, fue nombrado director general de comunicación del máximo nivel, con todo el presupuesto que hiciese falta para levantar la mala imagen de la entidad y de su Presidente. Aunque lo que suele importar es el primer espada, en estos casos de claro personalismo.

Ayuso lo tenía claro: ‘Todo el presupuesto que haga falta. Se paga lo que sea. Se controla el gasto lo justo. Se dicta y ahoga a los Medios. Y a los que se han ido conmigo de farra en Nueva York, el doble’. Con esta política, en la que El País era el más beneficiado de lejos, la dirección de comunicación de BBVA compró todos los silencios, galardones y premios necesarios, para, como decía antes, mejorar la horrible imagen de su Presidente, que envidiaba a Emilio Botín, quería parecerse a él, que sus equipos fuesen todos uniformados por dentro y por fuera. Y, el dinero vale para lo que vale, porque… aunque a la mona la vistas de seda, mona se queda.

Después de cobrar una liquidación INCONFESABLE, Javier se retiró a la espera de que Juan Carlos I le llamase para hacerse cargo de la Comunicación de la Casa del Rey, que por cierto estaba hasta arriba de escándalos… ‘Lo siento me he equivocado, no volverá a ocurrir’, decía Juan Carlos I, al lado del doctor Ángel Villamor verdadero ebanista de sus caderas, como de las de Pedrojota… Mientras, Javier Ayuso se hinchaba a abrir puertas de Infantas procesadas.

A la salida de Ayuso, el Presidente, buscó algo ‘nuevo’, más fresco, no tan estirado, que le permitiese saltar en una tarde (un genio como FG no tarda más), del mundo analógico a la apuesta digital.

‘Haremos un banco de Internet, moderno, con oficinas tecnológicas, un punto de venta de servicios. ¡Eureka!’ Las sucursales siguen siendo del siglo pasado y con expectativas de ser comido por otro grande. Estamos en tiempo de fusiones y adquisiciones.

Gregorio Panadero, Goyo para sus amigos, estaba en Ferrovial o acababa de salir… Le llamaron al BBVA, y no se dio cuenta de dónde se estaba metiendo. Con unos cuantos kilos de más a sus espaldas, con una voluntad de hierro, y con muchas ideas, el bueno de Goyo intentó hacer y poner en marcha nuevas apuestas en Comunicación. El problema es que igual que Javier Ayuso mandaba todo, Goyo no mandaba un carajo, y tenía que reportar a su FG hasta cuando iba al excusado.

No nos revisó el fee que el BBVA mantenía con nuestro prnoticias.com, y tampoco valoró el paso de gigante que estábamos dando entregando todo nuestro esfuerzo personal y económico al desarrollo de proyectos audiovisuales, de radio… todo ello en Internet. Luego Internet les importaba nada y menos, era una postura.

Una de las misiones de los Dircoms, cada vez más inusual, es que se hagan cargo de la publicidad.

En el caso de Goyo, éste departamento le entregó a los leones. Goyo estaba muy jodido de salud, regurgitaba la comida, le habían operado, y el estrés del trabajo de 24 horas, el no saber si te van a dar un abrazo o una patada en las pelotas, el tener dos niñas pequeñas que requieren toda su atención y cariño, las locuras de Goyo y su ayuda al tercer y cuarto mundo (es un amor)… Y que un tal Miguel Ángel Maldonado, director de publicidad del BBVA, y con el que Goyo se había encontrado, había presuntamente malversado en los intereses del BBVA, interviniendo en los rapel y negociación de espacios y descuentos publicitarios. Claro, y pondría la mano en el fuego, o Goyo era gilipollas por haber dejado presuntamente montar el lío que montó Maldonado, o era cómplice. Quedé con Goyo a comer en La Vaca Argentina que está en el local del antiguo Celso García de Castellana. Y allí me contó que se marchaba, que no podía más, que se estaba cargando su salud y sus ganas de vivir… Hoy, está en Llorente & Cuenca, y es feliz, o al menos eso parece.

De mano derecha de Goyo, FG colocó a un tío que caía mal a todo el mundo, Ignacio Moliner, Nacho para los amigos. Tuve la oportunidad de conocerle al lado de Goyo en conversaciones en las que les pedía que retirasen el dinero del corporativo, que lo destinasen a ayudar a los que estaban más jodidos. El paro entre los profesionales era brutal, los jubilaban con cincuenta años, cuando no les colocaban de ventanilleros. Esa situación me llevo a renunciar a la celebración del Mus prnoticias-BBVA, lo liquidé porque me daba mal rollo gastar doce mil euros en dos días y así se lo hice saber. Me quitaron la ‘subvención’ del Mus y me jodieron pa vino. ¡Ah!, y los doce mil se los llevaría otro. Bueno, a lo nuestro. Y, se trataba de quitar el corporativo para exigir servicios a los Medios, porque de ello deben vivir, de su trabajo, no de las negociaciones y los rollos entre bambalinas que dejan cien historias al día encima de las mesas de redacción.

Nacho fue nombrado Dircom ante la salida de Goyo. La verdad es que no tenía ni puta idea del lío, pero era, y es un hombre ordenado, educado…

Un financiero que entraba en el Consejo y desde allí le sería más fácil volver a lo suyo, pero FG lo lapidó, otra muesca más para la cacha del sheriff. Nacho demostró en todo momento ser un profesional todoterreno, aprendió en cuatro días, como les pasa a todos los tipos inteligentes, cómo sobrevivir en el mundo Dircom. El problema era que FG quería que Nacho fuese el presidente de Dircom, el que le hacía los discursos, vigilaba las cuentas del departamento, el Presidente del CRO…

Y, el último de los nombrados, con fecha de caducidad y al que nadie esperaba es Pablo García Tobin, que llegó desde el espacio de la tele de Bloomberg, donde era corresponsal jefe para España y Portugal, y se ganó el puesto acompañando a FG a varios road show, haciendo hábilmente la cama a Moliner, y que se estrenó cambiando las normas de los correos corporativos, olvidando que se llama Pablo García Tobin, ahora Paul Tobin, que es más ‘brexit’… ¡Ah!, y cambiar lo de director de comunicación por Communication Manager.

Moraleja o conclusión:

Ser dircom en el BBVA es un trabajo que hay que desempeñar mirando por el retrovisor, no sea que llegue FG. Este miedo atávico sólo se lo vi superar a Ayuso que, como amante del fútbol, siempre usó espinilleras. ¡Bouchè de pignon! ¡Aúpa Olympique! ‘La cena de los idiotas’ Interesante el cine francés. Hay una película de un pescador que tenía bateas de ostras francesas y mejillones, ella le hizo un hijo… Pero, esto no es del BBVA, en los bancos de Internet no tienes donde sentarte.

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