Oído

No hay peor sordo que el que no quiere oir

MAHOU

No lo entiendo, por más que me lo expliquen no lo entiendo. Este fin de semana han fallecido… y, luego nos avisan, que de ellos, unos cuantos iban sin cinturón, y otros pedo perdidos de lo que sea. Paré voluntariamente en varios controles para preguntar a los agentes de la Benemérita si los alcoholímetros diferenciaban el tipo de alcohol. Todos ponen una cara rara cuando me escuchan. No, es la respuesta.

Vienen bebidos, fumados o esnifados, y con las nuevas drogas de síntesis, la verdad es que nos da miedo por si un día nos pegan un mordisco, me decía un número adscrito a Málaga. Muchos de los que lean estas líneas se preguntarán qué pinta MAHOU en esta historia, pues muy sencillo: todos los días, a todas horas, en todas las cadenas, en todos los eventos deportivos masivos, la fábrica de cerveza MAHOU, que caciquilmente es tratada como ‘de la casa’, a otras de fuera no las dejan, sale durante cientos de minutos incitando a los que pasan luego por los controles, cuando no por el tanatorio, a consumir moderadamente alcohol… ¡Que mentira!

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