Oído

No hay peor sordo que el que no quiere oir

Y SU PAPÁ LA VIOLÓ

Cuando escuchas las letras de muchas de las Bachatas que andan por las internetes te quedas un poco ‘pal piso’… ¡Quizás olvidaron cerrar la puerta! ¡Papi, ¿qué tu haces?!

Qué es la violación. ¡Sólo un fuego o un disparo la puede despertar. Ella está dormida, un extraño entró en su cama y la tocó con malicia y sin piedad... Nadie sabe quién fue. Dicen que un desgraciado sin corazón! Al final el daño, el irreparable, el que no se cura, se lo hace su papá. Dicen que es una anécdota triste construida como una canción. Es una salvajada que ocurre con demasiada frecuencia. En muchas de las casas en las que hay niños pequeños los depredadores andan al acecho. No por someterles a una vigilancia de chip en cuello se evita. Hay que darles libertad, y hacer que se den cuenta de que son ellos, que son únicos, que nadie les puede faltar el respeto, que no deben tener miedo a contar lo que los mayores les obligan a hacer. Es un recuerdo que se convierte en miedo, rechazo, locura…

Los niños, nuestros niños, los de la guerra de Siria, las niñas violadas por los diablos del ISIS, las sometidas a ablaciones, a abusos y vejaciones de todo tipo… los niños soldados, ¡todos los niños deben ser protegidos! Los tratados internacionales deben poner especial atención, porque si no, los guetos pasarán de ser un reducto a crear dos mundos en guerra: el de los pobres y olvidados de la Tierra, y el de los desgraciados que no tendrán derecho ni al pesebre en el que han nacido. Paremos desde abajo este tipo de conductas, que justifican los bombardeos y la indiscriminación… ¿De qué coño hablan? ¡Todos somos niños!

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