Oído

No hay peor sordo que el que no quiere oir

MI NIÑA AMADA

Da igual el tiempo que hace que nos conocemos. No importan las fechas, porque ella siempre será una Niña. Mi querida y admirada Niña. Llegó a los madriles con un sombrero de los que hoy están de moda. La recibí y al ver su sobradura, le planteé que me echase una mano a organizar mi vida, casa… los locos de mis hijos, que, aunque ya estaban grandes, necesitaban un poco de dirección artística.

Lo hizo con la perfección de alguien que hubiese desempeñado tales labores toda su vida. La fidelidad, el cariño, el amor, la cercanía, la complicidad… Todo iba in crescendo y se iba cimentando una relación que estaba cerca de la hermandad, el respeto mutuo, la admiración…

Vino a trabajar a mi empresa, luego mis empresas… Desde el primer momento me demostró ser una de las personas más HONESTAS, HONRADAS y claras que había cruzado por el Valle. Todos los años vuela a ver a nuestra familia y pasar con ellos unos días, les lleva mi cariño y me trae sus presentes y amor. ¡Les quiero como míos!, porque lo son. Hoy mi Niña ocupa uno de los lugares más destacados en las decisiones y gestión de mi imperio de mayorista, pero mi retiro espiritual la lleva a hacerse cargo de las riendas con un nuevo conductor. Aunque Lucas la quiere y respeta como propia, sabe que es una Madre desinteresada, que les quiere y apoya, que les consiente y admira, que les ayudará siempre, y que NUNCA les fallará, como NUNCA me ha fallado a mi.

Hoy comparte su bellísimo corazón con Sésar, un hombre de una pieza, y un cachondo como un mecano. Se quieren, se casarán o no, pura convención, pero ya llevan las argollas (anillos) en sus dedos que anuncian que son uno en dos, o dos en uno. Ella sólo merece lo mejor, y desde aquí todo mi amor, cariño, reconocimiento, a una mujer que es como 100 hombres, como un ejército en el desempeño y entrega, y un ángel con un hombro en el que llorar tan agusto.

¡Maldita Bachata! ¡Amada Juiss!!

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