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Los medidores de glucosa de Abbott, en entredicho por generar sensación de fracaso a los pacientes

Nadie puede imaginarse la frustración que puede llegar a provocarle a un paciente con diabetes el hecho de que, al exponer las yemas de sus dedos a los continuos pinchazos necesarios para obtener la concentración de glucosa en sangre y mantener así un bueno control de sus niveles glucémicos y de su dieta, el resultado que aparezca en el glucómetro sea erróneo.

Más aún, cuando dicho instrumento de medida se publicita como una revolución tecnológica que evita los pinchazos diarios y que calcula los valores con discreción y extrema exactitud. Tal es el caso de FreeStyle Libre, el sistema de monitorización que comercializa el laboratorio farmacéutico Abbott a través de su página web.

FreeStyle Libre de Abbott está compuesto por un sensor que se coloca en la parte posterior del brazo durante 14 días y un glucómetro que, tan solo con situarse cerca de dicho sensor, es capaz de dar una medición exacta de los niveles de glucosa. Así puede leerse en dicha web. Sin embargo, la realidad es bien diferente. Según Pedro Aparicio, paciente con Diabetes que ha probado dicho dispositivo durante las últimas semanas, el principal fraude de este dispositivo es que no aporta al paciente un resultado fiable de los niveles de glucosa.

“Al medir los niveles de glucosa a través de dos dispositivos FreeStyle Libre diferentes y utilizando las tiras reactivas que Abbott ha diseñado para su dispositivo, el sistema da error y aparece un mensaje en el que se lee que la tira reactiva no funciona o que la gota de sangre es pequeña cuando se puede comprobar que la cantidad de sangre es considerable”. explica Aparicio. Sin embargo, la sensación de fracaso para el paciente no queda ahí. Al utilizar otras tiras reactivas, envasadas individualmente para evitar posibles contaminaciones, los resultados emitidos no coinciden: 247 en el primer aparato y 270 en el segundo. Además, ninguno de estos resultados coincide con el que emite el glucómetro al ser acercado al sensor, que asciende a 304.

Otras de las promesas que incumple el sistema de monitorización “flash” de Abbott es que su duración no llega a los 14 días establecidos, lo que supone un gran trastorno para el paciente, el cual, no solo verá incrementado el desembolso de 180 euros al mes que supone “disfrutar” de dicha tecnología, sino que, además, se tendrá que enfrentar a un servicio de atención al cliente desprovisto de especialistas sanitarios. Según ha podido comprobar prnoticias, los problemas que se solucionan a través de este teléfono son exclusivamente técnicos, por personas pertenecientes a la compañía que fabrica el aparato.

 

Volcar los rangos que vaya acumulando en su día a día el paciente en este medidor de glucosa a un ordenador personal para contar con un registro que agilice la consulta del especialista o la toma de decisiones clínicas también se convierte en una misión imposible. Tras varios intentos, FreeStyle Libre ha completado esta acción.

Prnoticias ha tratado de ponerse en contacto con Abbott para comunicarles amablemente los problemas detectados en el funcionamiento del sistema de monitorización FreeStyle Libre que llevan meses promocionando a bombo y platillo. Sin embargo, desde la compañía han decidido dar la callada por respuesta.

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