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El Gusto es una convención, el mal gusto una realidad

Abbott

Los “chascos” con el uso del medidor de glucosa FreeStyle Libre de Abbott inundan Internet. Se anunció a bombo y platillo generando una gran expectación entre las personas con Diabetes, sus familiares y todo el personal sanitario implicado en la asistencia y el cuidado de estos pacientes: Abbott estaba a punto de lanzar un dispositivo que supondría la revolución en el control glucémico .

Un hito tecnológico en la detección de glucosa que acabaría con los molestos pinchazos en las yemas de los dedos y que pondría patas arriba la medición intersticial. Y así sucedió.

A principios de septiembre de 2014, Abbott recibía la Marca CE (Conformidad Europea) para su Sistema de monitoreo de glucosa FreeStyle®; y semanas más tarde, se ponía a la venta a través de Internet en siete países, entre ellos, España. Los atractivos reclamos publicitarios con los que se lanzaba al mercado impulsaron a miles de pacientes con diabetes a adquirir uno. Sin embargo, pronto llegaron los chascos.

Una exactitud de resultados que no supera el 50% 

Óscar López de Briñas, un paciente con diabetes muy popular en el entorno digital, se hizo entonces con el aparato y lo probó durante varios meses para comprobar los resultados. Através de su blog “El jedi azucarado” fue aportando las cifras, mediciones comparadas y consideraciones personales de su día a día. En febrero de 2015, cuando terminó de utilizar el sensor número 10, publicó su propio artículo de opinión. En él desmonta los principales señuelos de la estrategia de Marketing que había estructurado Abbott para vender su invento.

Además, de criticar la deficiente exactitud de resultados de FreeStyle frente a los medidores capilares, subraya que evitar los pinchazos es todavía una utopía: “Desde el principio puse en duda esa aseveración. Creo que hoy por hoy librarse de las glucemias capilares es aún poco conveniente en un tipo 1. Y yo no lo recomiendo, tengas el medidor continuo que tengas (Dexcom, Medtronic o Abbott). Pero aunque debas seguir pinchándote, ¿cuántos pinchazos ahorras? En mi opinión, bastantes. Aunque toda glucemia que pueda implicar una decisión terapéutica (modificación de una medicación, como la insulina) debe ser cotejada con una glucemia capilar. Dejar esa decisión a este tipo de aparatos a mi aún no me da confianza total. Podría tomar decisiones equivocadas. […]

“El ahorro en pinchazos es importante y se agradece, pero no se pueden eliminar”

Entre sus conclusiones, destaca que “el 20% de los sensores ofrecen unos resultados absolutamente inservibles”. Inaceptables por completo. Diferencias en torno al 40-50% con respecto a capilar. Mi experiencia con FreeStyleLibre: El 50% de sensores exactitud excelente, pero otro 50% por debajo…”. Ante estos resultados, pide a Abbott que ponga su atención en la enigmática anarquía de sus sensores. Sin embargo, también hace hincapié en que Abbott no responde sus mails: “No soy el único al que no han respondido. Es un auténtico suspenso en post-venta y atención al cliente”.

Descontento en foros y en redes sociales

Pero Óscar López de Briñas no ha sido el único paciente que ha reclamado los abusos de Abbott. Iván se ha puesto en contacto con prnoticias para dar a conocer su caso: “He visto el vídeo sobre el Freestyle Libre en el que aparece Pedro Aparicio y me ha parecido muy valiente (y necesario). Se lo compramos a mi suegro y me comentó el otro día que lo que le medía el aparato y la lectura del glucómetro de siempre no coincidía. Lo achacamos a pequeñas desviaciones o a la diferente higiene en cada zona. Parece que no es solo eso”. Juan Carlos es otro de las personas con Diabetes que probó el dispositivo: “He estado casi un año con FreeStyle Libre y me ha dejado la analítica bastante fastidiada. Como explica el artículo, nadie te atiende médicamente a través del servicio de atención al cliente y te dejas una pasta”.

En varios foros de Internet también se puede percibir el descontento con las mediciones resultantes del dispositivo FreeStyle de Abbott. “El primer sensor que me puse era defectuoso y tuve una gran desilusión. Al retirarme el sensor defectuoso, no sé si es del pegamento o de si el sensor hace ventosa, pero al despegármelo se le quedó la zona de la piel morada. Con el segundo sensor estoy más contenta, pero también descolocada por los altos márgenes de error. De momento solo he dejado de pincharme en la comida y por las tardes, pero sigo controlando la glucemia capilar”, comenta Gema R en Diabetesforo.com.

Etiquetas: Abbott, Diabetes

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