Gusto

El Gusto es una convención, el mal gusto una realidad

FELICIDADES AMADO LUCAS

FELICIDADES AMADO LUCAS

En la vida encuentras cinco, seis seres humanos a los que adoras, quieres sin compasión, cederías todo por ellos, tu propia vida, sin pensarlo. Su existencia te hace ser intolerante con el resto. Les quieres tanto que tienes celos hasta del aire que respiran. Una de mis ilusiones, seguro que creada por mi Madre, fue la idea de ser padre, tarea que se me ocurre difícil, cuando el padre de antaño, el de los territorios históricos… era como San José, sin más, y por derecho...

Lucas mi primer hijo, llegó al mundo un diez de septiembre del año 91 del pasado siglo. Su aterrizaje llenó de amor mi corazón, y no entendí que se pudiese querer así a alguien con quien no había tomado unas cañas, o compartido un salto mortal de la herb. Era él, el ser más bello que había visto, olido… y como en el Rey León o en Kunta Kinte, le levanté en mis brazos y se lo ofrecí a mi Padre

También a María José, su tía que le acompaña como ángel de la guarda. Lucas nació con poco peso, con mucha testosterona, con una sonrisa que nunca olvidaré, unos ojos que me lo decían todo… Era pequeño, la placenta de su mamá se había gastado deprisa por el estrés del trabajo… él pagaba las consecuencias. Llegaba a mis brazos, nadie me lo iba a quitar, y era un añorado y dulce sueño que se hacía realidad.

Con mi nariz jugaba con su cuerpo desnudo encima de la cama. Se reía, se revolvía, se protegía la barriguda… le hacia pedorretas, me lo comía a besos…

Eran las carnes de mayor calidad que pueda haber probado, era un príncipe que había venido a salvar mi hastiada vida. Mi proyecto ya no era esperar, era participar, amar, querer, aportar… La pareja no funcionaba y Lucas acababa de llegar, le ‘apartamos’ a la sombra de una de sus tías, Isabel, y cada uno hizo lo que pudo para que no se acabase tan pronto. Al poco tiempo Lucas volvía a vivir, como el noventa por ciento de los niños, en una casa en la que cada uno iba a su bola, decíamos lo contrario del de enfrente… A mi me la sudaba, yo tenía a Lucas, que cada segundo de su vida me sorprendía y enamoraba.

Ya bajaba al trastero a ayudarme a pintar mis cuadros, a preparar ‘El Color de los Sonidos’… Lo pasábamos como locos, pintando y tirándonos encima de mis ‘artísticas’ obras… Siempre recorría las estancias palaciegas de Pozuelo de Alarcón, con un batín de cuello vuelto azul, con motivos infantiles, parecía el Marqués de Malandrus, para celebrar su cumpleaños le hice unas tarjetas con su nuevo título. Después fue Juso, Duba, Thums… y hoy, el admirado Lucas. Él tuvo que empezar a deambular por un montón de colegios, que ofrecían métodos disparatados de educación. Iban desde los que enseñaban a pensar jugando ajedrez y masturbando moscas, hasta los que les echaban la siesta toda la tarde, y les convencían de que habían ido a pescar en un submarino amarillo…

NUNCA he estado de acuerdo, ni con Felipe, ni con Aznar, ni con ninguno… la educación en España ha sido, es, y será UNA PUTA MIERDA, con perdón del respetable lector. Paso de hablar de colegios, que quiero hablar de mi Lucas. Soportó ese montón de tritura niños, de centros en los que si te sales de la fila te echan a los leones del TDH… ¡hijos de puta! como abusan de la química para apagar sus cerebros, no entienden que ellos vienen con otro software… dejarlos crearse, no les mediquéis… Lucas nunca fue nada de esto, pero su hermano sí. De coña, premio especial de todo lo que hace y es TDH, que de me descojono, ¡paso al padre!…

Lucas se vino a vivir conmigo con catorce años, y ha estado hasta los veinticuatro, han sido los DIEZ AÑOS MÁS FELICES DE MI VIDA.

Viéndole crecer de cerca, respirando su aire, arropando sus sueños, meciendo los míos, queriéndole como sólo se puede querer a uno mismo. Nada ha cambiado, somos muy buenos amigos, para mí el mejor amigo que tengo, junto con Nicolás. Un tipo honrado, serio, noble, amable… terminó formación profesional de realización de espectáculos… y la Bolonia de comunicación audiovisual. Se lo rifan, pero él es además de un ser bello y enorme, un gran empresario, un tipo con un par de pelotas, un fajador, un hombre justo, capaz de reconocer sus errores, y de ser una de las medicinas que necesito para poder pelear estable. Vivir junto a Lucas, uno de los grandes placeres de mi vida, el más grande placer de mi vida. Ya he dicho que nunca leo lo que escribo, lo corrigen con prisa y lo publican. Por lo que, lo que digo, es lo que siento y pienso.

Hoy, veinticinco años después de ver asomar sus orejas a este asqueroso mundo, reitero mi voto de amor eterno, le reconozco como mi Bebé que lo fue, y como el gran hombre que es hoy. Un hombre equilibrado, amoroso, educado, grande, muy grande. Sólo necesito cuatro cosas para ser feliz, y él sabe cuáles son. Gracias por existir mi amor, sin ti todo sería en blanco y negro.

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