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DRONES PARA DIABÉTICOS

Llevo unos meses dándole vueltas a una idea que me parece fundamental, para que los avances reales y positivos lleguen a los Azucarados

Qué pasa si estoy en medio de la playa o en la montaña, o lo que es peor, si soy diabético y vivo fuera de las rutas de distribución del mundo ‘normal’. Casi seguro que COFARES me los lleva, pero el coste es una pasada: un conductor para llevar una caja de agujas, y en el mejor de los casos una caja de insulina.

Si desde los colegios de farmacéuticos pusiesen en marcha acciones para que las distribuidoras buscasen a los enfermos… ¡Un sueño! Una realidad que puede ver la luz en cualquier momento. Sólo se trata de crear una central de distribución en Llanes, para que los diabéticos del oriente asturiano vean llegar sus fármacos… oncológicos, celiacos, o crónicos de cualquier tipo…

El ahorro está en pensar y darle buen destino al dinero de las fundaciones que buscan dónde invertir… ¿En esto? Es sólo una de las mil ideas de mi cerebro. Serán las nuevas ‘Palomas Mensajeras’, porque el mercado lo exigirá, y las empresas tendrán que tenerlo en cuenta. Robótica y distribución a la mano de los Azucarados.

Qué podemos hacer por ti

He vivido una vida llena de sucedidos. Tengo cien años de vida en un cuerpo de escándalo... jajajaja... Llegué tarde al reparto, pero me quedó la esperanza de que mi cerebro fuese algo distinto, y lo es. Tengo una forma muy curiosa de interpretar la vida, lo que me ha hecho daño está guardado en una zona por la que me obligo a pasear. Lo que me hace feliz me acompaña y lo engrandezco. Y, como no tengo porque mentir os digo que soy en el buen sentido de la palabra bueno.

Mi vida con Tesla

Quien no conoce a Nikola desconoce el futuro.

Siempre he tenido en mi cabeza miles de ideas, no me dejan dormir, no me dejan vivir. Leo y veo qué va a pasar en el mundo. Los cambios, la realidad de lo que está por llegar. Me preocupa el futuro de mis Hijos y de las generaciones que están por venir. El hombre sólo será eterno cuando llegue a la Luna como el que va a la Puerta del Sol. Por ello llevo años investigando y soñando con un gran cable de carbono y células vivas que nos lleve hasta fuera de nuestra atmósfera y llegar allí… Me rompo las neuronas pensando cómo puedo mejorar la vida de los enfermos, de los crónicos, ancianos. Me obsesiona cambiar la imagen tan absurda que tenemos sobre la muerte. Estoy a un paso de emigrar y quiero dejar antes todo lo que he soñado y pensado, para que otros más hábiles lo acaben. Nicolás Tesla forma parte de mi cerebro y para celebrarlo, mi Hijo el pequeño se llama Nicolás Pedro. ¡Ahí queda eso!

 

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