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DEPRESIÓN

No se levantaba. Su cuerpo se había quedado pegado a las cobijas. Las colchas, cojines… revoltijo de seres, de amor, calor, vida… alguien dejó abierta la puerta y me los robaron.

He visto muchos, muchas y de cientos de tamaños, de las ‘fáciles’ de solucionar, y de las que se enrocan y se convierten en eternas. Conocí una joven que después de su primer alumbramiento entró en la conocida depresión postparto, ahora tiene cinco hijos, y está peor. Se la han descolgado las carnes, abultado las caderas, hinchado rodillas y tobillos. Es perpetua y eternamente, el deprimido ser. Y, salir de ahí, de las manos de un psiquiatra que intenta buscar la dosis perfecta para quitarte de la cabeza todas las locuras, penas, soledades… Te asomas, me asomo a un abismo que no tiene fondo y el vértigo y la indecencia te hace caer, cuando no es el empujón de un cercano, la ayuda, ¡quise que fueses como yo quería, pero no pudo ser! Le decían mientras escapaban del lugar de los hechos, seguía cayendo, al fondo hay sitio…

La depresión, las depresiones tienen mucho que ver con: la edad, la situación socio económica, el país de procedencia, la infancia vivida, y las circunstancias orteguianas. Es difícil que un niño se deprima, como no sea por un problema de una inexplicable pérdida de los padres, buying, desamor, color, raza, religión, procedencia, temperatura, vivir demasiado bien, no poder ni comer… Motivos a miles. Desde el que está en su casa y ve lo que está pasando en el mundo, y se quiere morir, pero se va a la cocina a preparar palomitas, hasta el que se deprime porque toca. ¡Que putas son las depresiones! Y, que difíciles detectar por parte de los médicos. Habría que saber cuánto le cuesta a las empresas tener trabajadores deprimidos, a la sociedad un huevo. Debajo de mi despacho hay un dispensario de salud mental de la Seguridad Social, en él se dan cita a diario cientos de personas como pollos sin cabeza, con la mirada perdida, buscando eso que ha sido el detonante de una vida de… (a rellenar por el lector).

Pero, la depresión tiene solución:
  • Poner en marcha un calendario de actividades, a cumplir por plazos, avanzando en sus objetivos…
  • Crear un calendario de alimentación, que no de medicación.
  • Pasear todos los días dos horas, y poco a poco quitarse las gafas de sol.
  • No quedarse en la cama, aunque nos quejemos.
  • Pasar de las fiestas tipo Navidad, que deprimen más de lo que ayudan. La alegría no se compra, se siente.
  • Creer en tus propias fuerzas, y apoyarte en los que te quieren.
  • Y, nunca mentir, ni mentirte.

Qué podemos hacer por ti

He vivido una vida llena de sucedidos. Tengo cien años de vida en un cuerpo de escándalo... jajajaja... Llegué tarde al reparto, pero me quedó la esperanza de que mi cerebro fuese algo distinto, y lo es. Tengo una forma muy curiosa de interpretar la vida, lo que me ha hecho daño está guardado en una zona por la que me obligo a pasear. Lo que me hace feliz me acompaña y lo engrandezco. Y, como no tengo porque mentir os digo que soy en el buen sentido de la palabra bueno.

Mi vida con Tesla

Quien no conoce a Nikola desconoce el futuro.

Siempre he tenido en mi cabeza miles de ideas, no me dejan dormir, no me dejan vivir. Leo y veo qué va a pasar en el mundo. Los cambios, la realidad de lo que está por llegar. Me preocupa el futuro de mis Hijos y de las generaciones que están por venir. El hombre sólo será eterno cuando llegue a la Luna como el que va a la Puerta del Sol. Por ello llevo años investigando y soñando con un gran cable de carbono y células vivas que nos lleve hasta fuera de nuestra atmósfera y llegar allí… Me rompo las neuronas pensando cómo puedo mejorar la vida de los enfermos, de los crónicos, ancianos. Me obsesiona cambiar la imagen tan absurda que tenemos sobre la muerte. Estoy a un paso de emigrar y quiero dejar antes todo lo que he soñado y pensado, para que otros más hábiles lo acaben. Nicolás Tesla forma parte de mi cerebro y para celebrarlo, mi Hijo el pequeño se llama Nicolás Pedro. ¡Ahí queda eso!

 

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