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células madre

Miguel Garber es un médico argentino que vino a España a ponernos los corazones en marcha. Cardiólogo de formación y vocación es un amante de la investigación, de los avances, de las nuevas formas de entender nuestro cuerpo, y cómo funciona. Con su inseparable ayudante Janeth Ruíz Castro, enfermera especialista en quirófano, hacen andar a los que no pueden, y ayudan a recuperar todo tipo de operaciones, complicaciones, están como ‘último recurso’. Pero, hablamos de medicina, no de brujería, no nos confundamos.

Garber y su equipo implantan vida para que nos volvamos ‘eternos’. El día que nos llegue la autopsia, será mejor que los forenses aplaudan, a que se pregunten cómo es posible que esto pudiese funcionar… La doctora Claudia Marcelo que dirige una clínica en Hollywood, en la que tiene éxitos probados, como la curación de un cáncer de páncreas, utilizando células madre, medicina hiperbárica y un cóctel de comidas y bebidas energéticas. Me contó que lo iba a presentar en un próximo congreso, pero ahora está luchando contra el Matthew que les ha dejado sin luz y muy mojados. Estaba en Madrid y tuve el placer de conversar con ella, y conocer más en profundidad las bondades de la medicina hiperbárica, que bien aplicada y bajo estricto control médico es una auténtica revolución que triunfa desde el siglo XIX. La mejor explicación aportada en esa reunión previa, vino cuando alguien me preguntó cuánto podía estar sin comer… Le dije que una semana… Y, ¿sin beber? Tres días… Y, ¿sin respirar? Está claro que es nuestra droga, la que nos oxida y mata, pero sin ella no podemos vivir.

Me acerqué a la consulta del doctor Garber para ver si era capaz de mejorar mi estado general de salud, que aunque es bueno, siempre dispuesto a más.

Doctor me sentó con un neurólogo, José Román Murga, con la doctora Marcelo, y con Janeth, y, entre todos me contaron para qué me podían servir la ‘reimplantación y activación’ de mis células madre. Lo cierto es que el equipo es de primera, y lo más importante, creen en lo que hacen, porque da resultados que se ven y se notan casi desde el minuto uno, al menos en mi caso. Accedí, como ya ha quedado claro, a entrar en quirófano, me quitaron un poco de grasa, que por cierto no había, cosas de la tableta (jajajajaja…), la filtraron… (ver vídeo, es más aclaratorio). Cuando salimos del quirófano, tres horas más tarde, me sentía de maravilla… ¿sugestión? Seguro. Pero hoy, mis niveles de glucemia están más controlados y me siento mucho mejor, y sólo hace una semana para disfrutar. Gracias a mi amiga Luisa Fernanda Grisales que fue la que me indicó el camino. No sé si es caro o barato. Pero si Garber me deja lo haré todos los años de mi vida… Lo único que hacen es activar las células que duermen, y convertirlas en nuestras aliadas y salvadoras. En el cáncer, en general, a las células que nos tienen que defender, las cancerígenas les cortan el suministro para poder seguir creciendo, si les damos los medios para luchar… ¡GANAN! Ahí dejo, una vez más, mi experiencia personal, y el que está tumbado en la camilla soy yo. El de los calzoncillos verdes… ¡Va por vosotros!

Gracias de verdad a Claudia, Janeth, José Román y al gran Miguel Garber, todo un temperamento con el que encima se te pasan las tres horas, en tres minutos. Para aquellos que quieran contactar con el equipo del doctor

Qué podemos hacer por ti

He vivido una vida llena de sucedidos. Tengo cien años de vida en un cuerpo de escándalo... jajajaja... Llegué tarde al reparto, pero me quedó la esperanza de que mi cerebro fuese algo distinto, y lo es. Tengo una forma muy curiosa de interpretar la vida, lo que me ha hecho daño está guardado en una zona por la que me obligo a pasear. Lo que me hace feliz me acompaña y lo engrandezco. Y, como no tengo porque mentir os digo que soy en el buen sentido de la palabra bueno.

Mi vida con Tesla

Quien no conoce a Nikola desconoce el futuro.

Siempre he tenido en mi cabeza miles de ideas, no me dejan dormir, no me dejan vivir. Leo y veo qué va a pasar en el mundo. Los cambios, la realidad de lo que está por llegar. Me preocupa el futuro de mis Hijos y de las generaciones que están por venir. El hombre sólo será eterno cuando llegue a la Luna como el que va a la Puerta del Sol. Por ello llevo años investigando y soñando con un gran cable de carbono y células vivas que nos lleve hasta fuera de nuestra atmósfera y llegar allí… Me rompo las neuronas pensando cómo puedo mejorar la vida de los enfermos, de los crónicos, ancianos. Me obsesiona cambiar la imagen tan absurda que tenemos sobre la muerte. Estoy a un paso de emigrar y quiero dejar antes todo lo que he soñado y pensado, para que otros más hábiles lo acaben. Nicolás Tesla forma parte de mi cerebro y para celebrarlo, mi Hijo el pequeño se llama Nicolás Pedro. ¡Ahí queda eso!

 

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